Marrakech – segunda parte

Hay que olvidarse del mapa y los puntos cardenales son muy difíciles de mantener. Yo voy bien con los puntos cardenales pero mal con las referencias visivas y en las medinas árabes voy un poco perdido. Y eso que estoy acostumbrado a mi ciudad, Venecia, que tiene una planta árabe caótica y laberíntica. Pero un poco de sentido común puede ser suficiente: cuanto más ancha es la calle, más probabilidades hay que te lleve a la Plaza. Además la gente te dirá “La Plaza está por ahí” y hay que contestarle “Gracias, lo se” sino igual te acompañan para ganarse una propina. No todos, hay mucha gente que te ayuda sin más, pero cómo identificarlos? Pasadas unas horas, aprendí a no cruzar la mirada con nadie. Como alguien se dé cuenta de que lo estás mirando, te hablará. Es un poco antipático, a veces, porque no te permite observar la gente con comodidad, pero tampoco es una tortura: los de las tiendas se limitarán a empezar una conversación amistosa en plan “¿De dónde sois?” o “Bienvenidos a Marruecos” o “La plaza está por ahí”. (siempre empezarán a hablarte en tu idioma, y eso que no tengo pinta ni de italiano ni de español. Y no siempre me oyen hablar primero. Creo que tienen un don.

De todas formas lo repito, he ido tres veces a Marruecos y sin ser antipático, se aprende en un par de horas a contestar de forma educada sin pararse. Los marroquíes son pesados exclusivamente en sitios muy turísticos, porque en sitios no turísticos te hablan y te ayudan, incluso te invitan a sus casas sin pedir nada a cambio. Me pasó muchas veces y son experiencias humanas muy interesantes porque te das cuenta de lo sospechosos que somos los europeos (por lo menos hablo de los italianos y de los españoles).

Después de unas horas, tu cara cambia, ya no eres un novata total, y nadie te molestará más, aprenderás a sonreír a las personas amables y a evitar los vendedores (si es que no quieres comprar nada, como yo). Hay rincones infinitos para pasear, sacar fotos y siempre saldrán mini aventuras que se convertirán en pequeñas anécdotas.

La Medina es grande y las calles principales son muy turísticas, pero yo no me conformo porque nunca me ha gustado ir a un sitio sin respirar un ambiente diferente, no quiero gente que me hable en mi mismo idioma, escuchando chistes de política italiana o española o la formación de mi equipo de fútbol. Está bien, pero no me siento muy cómodo, me siento espectador de un pequeño teatrillo que me hacen para caerme mejor y quizás venderme algo. Hay que decir que se lo curran mucho y que siempre están al día, y que si no saben que más decir, siempre aseguran tenera a un hermano o un amigo que vive en mi misma ciudad.

Alejándose de la plaza, cuando las calles empiezan a hacerse más feillas y los vendedores ya no tienen estructuras de madera o pequeñas tiendas sino venden sus productos en el suelo, ahí se que ya no es turístico. Nadie te mira, nadie te intenta vender algo porque saben que no le vas a comprar un pollo o un kg de plátanos apoyados en una sábana en el suelo. Quizás los más atrevidos te pregunten si quieres volver a la plaza, pero no están acostumbrados a los turistas y lo más común es que sigan haciendo lo que están haciendo y punto.

Se me hizo difícil sacar fotos en sitios así porque nunca quiero faltar al respeto de alguien, sobre todo si me respeta. Pero es una experiencia muy interesante darse un paseo por la parte auténtica de la ciudad, ver las carnicerías sin neveras y pensar que es ahí donde los cocineros que el día anterior te prepararon aquel tajine de cordero tan rico, van a hacer las compras. No hay nada que temer: más pobre no significa siempre más peligroso y Marrakech es una ciudad que vive de turismo y si pasara algo, pues la gente empezaría a cambiar de destino. Hay bastante policía camuflada de paisano, no hay nada que temer. Está claro que cuando las tiendas empiezan a cerrar, se hace más oscuro y las calles, antes caóticas, empiezan a vaciarse, es mejor volver hacia la plaza y buscar un sitio para cenar. A propósito: mi primera cena, después de la “mala” experiencia del impacto con la ciudad, fue catártica, purificadora. Nos sentamos en uno de las decenas de restaurantes de la plaza con la idea de comer algo típico, evitando todo lo que sea crudo, bebiendo agua de botella e intentando – en mi caso – comer con la derecha ya que soy zurdo y me había leído no sé dónde, que comer con la izquierda está mal visto. Empiezan a servirnos , sin que pidiéramos nada, algunos entrantes y el pan. El hambre hizo que mi propósito de no comer crudo se fuese al carajo ya con la primera comida. Aceitunas, ensalada y una salsa de tomate crudo que es lo que, higiénicamente, podría ser lo más peligroso. Pienso en el mal rato pasado al llegar y que no me merezco estar sentado sin comer, con hambre y con la comida servida en la mesa. Empiezo pero tengo dificultad a la hora de comer con la derecha. Me siento tonto, pero la salsa líquida de tomate la controlo francamente mal. Al lado mía estaba sentada una muchacha sola, así que le pregunto si habla mi idioma (bueno, español) y empezamos a hablar un poco. Ella estudia en la universidad, es marroquí y está de vacaciones o algo parecido. Está sola, es una mujer y también es zurda. De hecho come con la zurda. ¿No pasa nada? pregunto. No, claro que no! Sonríe.

No he vuelto a comer con la derecha. Y he visto que las mujeres pueden ir adónde le apetezca, viajan, estudian y – por supuesto – comen con la zurda! Otro día vi a una chica rubia, alta en camiseta de tirantes con un escote muy a la vista. Más que ella, me puse a ver la reacción de la gente y me decepcionó ya que nadie la miró mal. Yo ya me había informado bastante antes de ir a Marruecos.. quiero tomarme todas las libertades posibles sin arriesgarme ya que habría alquilado un coche el día siguiente para seguir el viaje “on the road”. Un país seguro. Estamos mal informados acerca del mundo islámico y consideramos los países árabes todos iguales, cuando Marruecos y Afganistán están a una distancia aproximadamente doble que España Rusia. (habrá diferencia cultural, no?)

Última nota: no me metí por restaurantes de hoteles o los superlujo, así que poco puedo opinar.. en los bares y en la plaza (obligatorio cenar ahí por lo menos una vez) no hay mucha variedad, pero me di cuenta de que se puede comer sano y sabroso. No me siento italiano pero si mediterráneo por la cultura gastronómica que llevamos (lo pasé mal cuando estuve 4 meses en Estados Unidos) y Marruecos es así: sopa de legumbres, tajine de pollo o verduras, cordero asado, garbanzos, couss couss. Vamos, yo si puedo evitar carne poco hecha la evito: aunque me encanta, he visto las carnicerías sin neveras y las moscas y prefiero que mi carne haya pasado un rato largo en la olla. Bien hecha no pasa nada. Palabra de biotecnólogo!🙂

Fui dos veces a Marrakech, las dos con mi madre que es buena viajera (clase 1951.. por cierto, hoy es su cumple!) y me sigue encantando la ciudad y volvería.. aconsejo a todos que si tienen 5 días, un día entero en Marrakech y los demás a explorar como hicimos nosotros! (véanse las publicaciones en este mismo blog)

marocco marrakech 12

Alejándose de la plaza, se pueden encontrar calles auténticas que muchas veces los turistas esquivan. Yo nunca desprecio un paseo por sitios más humildes. De hecho muchas veces encuentro más calor humano que en las calles de mi ciudad

marocco marrakech 13

Atardecer en Marrakech. Muchas casas tienen la posibilidad de subir a la terraza y de relajarse admirando los techos rojos de la ciudad

marocco marrakech 14b

En la mayoría de las Mezquitas, las mujeres no pueden entrar. Aquí dos mendigas esperan fuera a que los hombres le echen una moneda

marocco marrakech 15

Una joven marroquí de la mano pintada, disfrutando de una comida típica a base de verduras en la plaza Jamaa el Fna

marocco marrakech 16

El dueño de una tienda nos explica cómo se hace para teñir los tejidos. En Marruecos siempre hay gente dispuesta a explicarte su ocupación. En sitios turísticos lo hacen por negocio, en sitios no turísticos por placer y cultura

marocco marrakech 17

La Medina de la ciudad es un inmenso mercado de colores, olores e historia, gente, cultura y exoticidad

 marocco marrakech 18

No importa cuanto pueda ser estrecho un callejón. Siempre puede caber una moto o un burro cargado de comida

marocco marrakech 19

Dos mujeres a punto de elegir las naranjas mejores en la plaza de la ciudad. No hay tienda  que no esté llena de marroquíes comprando o regateando

marocco marrakech 20

Esta es mi primera imagen de mi primer día en Marrakech.. nada más salir a la calle, me encuentro un callejón un poco oscuro y mucha gente paseando

Esta entrada fue publicada en Marrakech, Marruecos y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s