Marrakech – primera parte

Voy a escribir un poco sobre mis viajes pasados a Marruecos; estuve 3 veces así que voy a dividir el diario por lugares, me parece más lógico.

Marrakech fue la primera ciudad que visité, de hecho fue el primer suelo de África que he pisado en mi vida. Claro que con Ryanair es fácil, de hecho Marruecos es sin duda el destino más exótico y más al alcance que tenemos los europeos. Además, recomendable al 100%!

El viaje en taxi del aeropuerto a la plaza fue mi primer verdadero contacto , ya que el aeropuerto es moderno y no “sabe a Magreb”. El recorrido no es largo pero muy interesante… se pasa por un par de barrios buenos de la periferia de la ciudad y ya me olía todo diferente. El taxi me habría llevado cerca de “la Plaza” Jamaa el Fna, el corazón de la ciudad. El taxi es un lento gusano dentro de un inmenso hormiguero de motos, burros, personas que cruzan, carreteras medio oscuras, iluminadas por esporádicas farolas o por las luces de las tiendas. En el asiento del taxi, lo ves pasar todo por la ventanilla. No es una pantalla, es una ventanilla y tú estás ahí. Dentro de poco el taxista te cobrará y te abandonará.

El primer impacto, una vez bajado del taxi, fue la más negativa de todas mis experiencias marroquíes, pero no os asustéis: si he repetido dos veces más es que merece la pena. No iba mentalmente preparado, eso es todo.

Llegamos por la noche a la plaza; ahí te dejan los taxi ya que la Medina es peatonal.  Yo estaba  convencido de que más o menos me pudiera orientar y dirigirme sin dificultades hacia el Riad (Hotel) que nos estaba esperando. Estaba arrastrando mi maleta con una mano mientras que con la otra sujetaba un mapa dibujado el día anterior viendo Google Earth, todo al ritmo de la cámara que, colgada al cuello, marcaba el tiempo como el reloj del salón de mis suegros; vamos, que una modelo desnuda habría llamado menos la atención. Se me acercaron hombres con vestidos oscuros y grupos de niños para ayudarme a encontrar mi Riad o para ofrecerme uno. A nada vale decirle que no, porque ellos se quedan contigo y además llega cada vez más gente. Y más intentas buscar el nombre de una calle, más te das cuenta que no hay nombres en las calles y que la plaza tiene una forma tan irregular que orientarse la primera vez es desesperante.  Además con el niño que se toma la libertad de cogerte el mapa de tus manos diciéndote que si sabe adónde ir. ¿Qué vas a saber tú dónde tengo que ir, que el mapa lo dibujé yo con un estilo y una letra que creo que no habrá más que 10 personas en el mundo entero capaces de descifrarlo?  Hacía calor y mi compañera de viaje – mi madre – no dejaba de dar conversación a todo el mundo y mirar por arriba cuando mi preocupación eran las maletas y la cámara.

Lo que engaña es la oscuridad por la noche, la insistencia de muchas caras nuevas y la sensación de caos que yo mismo generé al presentarme en una ciudad gritando a través de un altavoz “Oye, que soy un turista que no tiene ni p**a idea”. Es más, medir casi dos metros y ser rubios no ayuda nada.

Recuerdo que yo sólo deseaba llegar, pese a la sed, pero mi madre quiso parar para comprar una botella de agua. Con nosotros se pararon los niños y tres chavales que no había forma de quitarse de encima. Saqué unas monedas intentando entender un poco cuánto valía la botella y qué valor ponía la moneda (por suerte utilizamos números árabes, sino vaya tela!)  y un niño se me acercó y me las quitó de las manos, diciéndome que me la compraba él, la botella. Y aquí la primera buena sensación..  El niño ya estaba a un par de metros de mi, inalcanzable autóctono y sin maletas, cuando le dije que me devolviera el dinero. En lugar que pirarse en la multitud, el niño hizo marcha atrás y dejó caer las monedas en mi mano abierta. Por cierto, el niño probablemente no sabía ni leer ni escribir, pero si que hablaba árabe, francés, italiano, inglés, español, alemán y un par de idiomas más.

No hay que preocuparse, Marrakech es una ciudad segura y estoy convencido de que haya más carteristas en Madrid o Barcelona. De hecho no he encontrado diarios de viajes con experiencias negativas bajo este aspecto. Lo repito, es una ciudad segura, como es seguro tooooodo Marruecos. En Marrakech están muy acostumbrados al turismo y de esos viven. Cuando estuve ahí por primera vez, Ryanair acababa de estrenar la ruta, volviendo el año siguiente, he visto que la gente está más acostumbrada al turista europeo, un turista que se siente molesto si la gente insiste, así que cada año que pasa, son menos pesados. Es cierto que la segunda vez vi en una tienda una bufanda del Real Madrid.. es algo que no me había pasado en mi primera estancia, donde todo lo que había visto era auténtico. Globalización..

¿Y te timan? Claro que te timan, son del Mediterráneo como nosotros, pero son más sutiles. Yo soy de Venecia y en Venecia te timan cobrándote más o dándote mal la vuelta o sirviéndote mal. Los marroquíes regatean mucho, nadie te roba pero si que, por cuanto te resulte un buen precio, pagarás un par de pendientes de plata más de lo que pagaría otro marroquí. Es cierto que cuando te timan, tú estás contento y de acuerdo, porque el precio sigue muy bueno. Es un negocio para ambos. Esta es la forma de timo. A la cara, nunca a las espaldas.

La Plaza, declarada Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, no tiene edificios bonitos, no tiene minaretes ni monumentos. Bueno, si creo que uno, pero no es especial y de hecho la gente ni lo nota. Es lo que pasa en la plaza, el verdadero patrimonio. Hay de todo: burros, monos, tiendas, serpientes, espectáculos, restaurantes, humos, olores, gente, vendedores de agua, motos, música, árabes y turistas. Merecería el viaje solamente a Marrakech tano sólo para tomarse un café en una terraza de la plaza y ver cómo se desarrolla el día o, mejor aún, el atardecer.

En mi opinión, los palacios de la ciudad son muy bonitos, pero ya conozco el sur de España y en Andalucía está todo bastante parecido, mejor conservado y más rico. Claro, por la Alhambra (Granada) pasean turistas alemanes y por los palacios de Marrakech hay muchos árabes con sus vestidos tradicionales, lo cual otorga a los palacios marroquíes mucha más atmosfera. Pero personalmente, lo que considero especial de esta ciudad es la Medina. Ir, perderse (es fácil, de hecho hay que tener también cuidado porque es un laberinto) descubrir callejones y rincones que no han subido cambios en los últimos 500 años.. Ni te das cuentas y estás en el barrio de los curtidores o están tiñendo los “tuaregs” (esas bufandas de seda) en recipientes enormes, mientras las recién teñidas están secándose al sol, bailando con la brisa del aire. Nos metimos por un callejón oscuro y de repente pasamos por debajo de un edificio donde había un calderón y hombres que estaban manteniendo vivo el fuego que iba a calentar las tuberías hidráulicas del palacio de arriba. Un tío se estaba echando una cabezadita en una montañita de carbón. No le pude sacar una foto porque era todo demasiado oscuro y además me sabía mal.

De todas formas, a los personajes más pintorescos no les gusta que se les saquen fotos.. y la verdad es que por un lado los turistas occidentales se portan como si fuera un zoológico y por el otro es cierto que los árabes acostumbrados a los turistas no suelen ser excesivamente simpáticos (a no ser que te quieran vender algo)

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Un hombre pasea con tres mujeres o con sus tres mujeres? No tuve la valentía de preguntárselo, pero tampoco me arrepiento de no haberlo hecho

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Marrakech, como el resto de Marruecos, está llena de gatos; suelen ser pequeños y de muy mala pinta, pero la gente los aprecia mucho

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Si contestas a las preguntas de un vendedor, acabarás parándote un buen rato. Hay que ser educados pero saberse escaquear con estilo.

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Si te miran mal, hay que hacerle una foto, es mi lema! Este tío me estaba mirando mal desde el principio, así que le di una razón para despreciarme de verdad

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Un hombre esperando que llegue su café, en un bar de la plaza

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Después de haber pedido la cena, el camarero y el cocinero empiezan una discusión en árabe. ¿A caso están hablando de mi tajine?

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El atardecer me regala un par de sombras gigantes al pasar de una familia

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Un vendedor espera que lleguen los clientes. Alejándose de la plaza, la Medina ofrece también mercados auténticos y pintorescos

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Dos amigas cruzan la plaza entre los humos de la comida y espectáculos callejeros

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Los musulmanes tienen que rezar cinco veces por día hacia la Meca. Lo que me impactó es que al cantar del Moazín la gran mayoría de la gente, en lugar que pararse y rezar, sigue lo que está haciendo. Algo como la mayoría de católicos que se salta la misa

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Una de las miles tiendas de especias, esta en concreto justo fuera de la Medina de Marrakech

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Después de haberlos teñidos, los artesanos dejan los tejidos al sol para que se sequen

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Un cocinero me ve con la cámara al cuello y me sorprende con una alegre explicación de la comida, enseñándome lo que está hirviendo en su olla: un cocido de garbanzos o tal vez couss couss

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2 respuestas a Marrakech – primera parte

  1. Gustavo C. dijo:

    Alessandro.. que buen experiencia y agradable tu forma de contar tus sensaciones y vivencias, leí al detalle el articulo y me identifico mucho contigo; el primer impacto que difiere con las expectativas que llevas, el laberinto al que ingresas cuando estas en La Medina, la sensación de caos, y la persecusión de adolescentes ofreciéndote las telas que han teñido, entre otras, sin embargo a mi si me quedo un poco la sensación de inseguridad en la parte antigua de Marrakech, aunque tal vez lo estoy juzgando mal y si has ido tres veces ya debes tener una percepción mas clara que la mía. pero tengo claro que si vuelvo a tener la oportunidad volvería.

    Por cierto también tengo claro que volvería a la querida Valencia y su ritmo de vida que tanto hecho de menos y un buen partido de miércoles con el Grande Alessandro y otros cuantos caballeros. Un abrazo!

    Gus!

  2. keeponbluesin dijo:

    Hola Guuss!!!!!!
    Qué tal? si, fue una experiencia extraordinaria, ahora intentaré escribir todas mis experiencias en Marruecos y luego otros viajes, quizás menos exóticos pero siempre muy bonitos!!! Me alegro que te haya gustado el post, gracias!!!
    Si te has sentido inseguro te creo, yo he ido dos veces a Marrakech (3 en Marruecos) pero no me he quedado un mes así que no me atrevo a decir quién tiene razón.. De todas formas me ha dado la sensación de que haya bastante policía y que la gente respete mucho al turista más que nada porque se suele dejar dinero. Un par de malas experiencias por parte de los turistas y la gente se lo piensa dos veces antes de ir: ryanair ha sido un boom económico para ellos porque trae turistas!
    Cuando vengas por aquí avisa que te quiero presentar a mi hijita!!!😀 Y por supuesto, vamos a organizar un superpartido, aunque yo llevo meses sin jugar porque me lesioné.. pero bueno, espero recuperarme pronto!!!!😀 un abrazo y cuídate!!!!!

    Ale!

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