Ruta Marrakech – Aïd ben Addou – Desierto Merzouga – segunda parte

Nos queda un buen tramo de carretera y tenemos cita con un desconocido en un sitio al que es bastante probable que no sepa llegar, y la cita es sin horarios. Ahora sí que hay que darse prisa, porque queremos llegar al desierto de día y que el hombre nos esté todavía esperando y, por supuesto, llegar a la jaima con la luz. No vamos bien, así que decidimos no parar más. El paisaje empieza a cambiar poco a poco.. al lado de la carretera se empiezan a ver pequeñas extensiones de dunas de arena que poco a poco se hacen más frecuentes. El viento a veces arrastra un poco de arena a la carretera, que puede desaparecer sepultada por un metro o dos. Pensé que un poco más de viento y adiós carretera. Pero nunca llegó a desparecer… fiuu… Llegamos a Rissani, un pueblo que me pareció una ciudad ya que hacía mucho que no veía un centro habitado con más de una carretera asfaltada. Nos paramos un momento para comprar agua y tomarnos un café. Nos dicen que hay un mercado de burros justo en aquel momento, pero habíamos quedado. Una lástima, tuvimos que renunciar porque el sitio era auténtico y seguro que el mercado era interesante. En fin, seguimos hacia Merzouga, la última “ciudad” antes de llegar al Sahara.

Cómo puedo saber yo cuál es el último cruce antes de que se termine la carretera si no se dónde termina? Cada cruce podría ser el último! Pero no había mucho tráfico, ejej.. y cuando pasamos un cruce con un todoterreno parado, nos paramos. El tío llevaba ahí unas horas esperándonos, pero no pareció importarle mucho. Me dijo de dejar el coche ahí, pero ¿cómo voy a dejar un coche que no es mío en el medio de una carretera e irme? Dice que no pasa nada y que hay pistas que también puedo hacer con el coche. La verdad es que nos arriesgamos mucho porque la pista era muy mala, entre rocas y agujeros grandes como paellas, no pude poner la segunda marcha en los 50 minutos de recorrido. Creo que chicamos la vida de aquel coche de un año, más o menos. Pensaba que el cristal medio roto iba a reventar con las vibraciones, pero milagrosamente aguantó tanto en la ida como en la vuelta! La pista no era fácil de seguir, pero seguimos el todoterreno que a veces se tenía que parar para esperarnos. El desierto empieza de repente, es como poner arena en una superficie lisa: tienes la llanura y luego empieza la arena como apoyada encima formando montañas. Más o menos el espectáculo era parecido, pero en grande. Había un edificio que parecía un pequeño castillo, justo al final de la pista y más allá una cuesta arriba de arena, con otras colinas que se asomaban de las cimas más bajas. El tío nos cobra y se va. Nos deja con un hombre visco con vestido de tuareg que está desatando los camellos. No recuerdo en qué idioma comunicamos, pero lo que recuerdo es que no fue fácil entendernos. Subimos la mochila al camello y ale, a cruzar el desierto!! El paseo era muy lento, el camello se tomaba su tiempo en sacar y quitar las patas de la arena. Íbamos por la mitad de la subida cuando mi camello, de repente, dobló las rodillas de las patas anteriores, intentando quitarme de encima. Yo tengo buenos reflejos y me mantengo más o menos estable. El pobre estaba cansado, yo casi peso 100 kg! El tío empezó a reñir al pobre camello tirándole de la brida. Les dije que parase y que no pasaba nada, me quité los zapatos y seguí yo andando. El tío se quedó perplejo, pero no dijo nada. Después de muchos km de coche, un paseo por las dunas del desierto descalzo era una experiencia que me apetecía hacer! La vía que hicimos la tuvieron que hacer otros camellos ya estaba llena de excrementos. Pues sí, pisé algunos creo, pero la caca del camello no es muy asquerosa. Es muy seca (claro, tienen que aprovechar el agua) y dura, no se pega. A la izquierda, a unos km desde arriba se veía la frontera con Argelia. Tanques y militares en el medio del mismísimo desierto! El guía nos dijo que toda la frontera era así y que no dejaban pasar a nadie. Jo…

Pasa media hora, pasa una hora, pasa una hora y medio y se estaba haciendo noche. Llegamos después de casi dos horas de camino. Eran 3 jaimas o quizás 4, mi madre y yo teníamos una, luego estaba un turista alemán que era un chaval grandullón con pinta de presumido y una pareja checa que no hablaba. Además del tío del camello y dos bereberes más, todos jóvenes. Ya era de noche, así que llegamos a dejar las mochilas esforzándonos los ojos. La cena bereber era auténtica 100%: cebolla picada, pepino picado y tomate picado, todo crudo. Ya está. El alemán estaba ahí desde la mañana, para reflexionar dijo, pero luego admitió que tenía fiebre y que no se encontraba bien. Los bereberes no eran muy simpáticos pero quizás porque no le cogí el tranquillo: tenían un sentido del humor un poco raro, pero la diferencia cultural y sobre todo el estilo de vida eran tan diferentes que me resultaron mucho más parecidos a nosotros de los que me figuraba. Su día era de despertarse a las 6, volver con los turistas hacía los pies del desierto (en los día que tenían turistas), llevarse las verduras a la jaima a las que llegarían supongo sobre las 10 de la mañana y.. esperar la noche. El más guapo de los tres fumaba constantemente de una pipa blanca de hueso. Me preguntó si quería una calada: por supuesto! Mi madre tampoco renunció a la experiencia. Luego nos apartamos un poco hacía una duna más alta, para contemplar el paisaje nocturno y las estrellas. Fue impactante, no sé si el hachich contribuyó un poco, pero las estrellas parecían enormes. Sin contaminación lumínica se veían muchas, pero lo que impactaba era el tamaño de algunas! Todas enmarcadas por la siluetas de las dunas oscuras y las turqueses que estaban iluminadas por un cachito de luna. Fue inolvidable. Volvimos a la jaima y nos acostamos. La jaima estaba sin amueblar, sólo tenía una cama plegable y un par de mantas de lana llenas de arena. No había sábanas pero habrían resultado inútiles pues había arena por todas partes. Nos acostamos con la ropa y a dormir, pero se levantó un viento bastante fuerte que daba un poco de miedo. Las paredes de la jaima se movían mucho y el ruido del viento silbaba a través de ellas. Me levanté un par de veces para asomarme y comprobar que fuera iba “todo bien”. Nos levantamos antes del amanecer. Pregunté por un baño y el bereber sonrió y se limitó a indicar el desierto. Claro.

Me alejé un par de dunas más allá y entendí para qué los perros, cuando hacen caca, se miran constantemente hacia atrás con preocupación y se dan un montón de prisa. Fue algo ancestral creo, pero hacerla en el medio del desierto, en un sitio tan remoto donde se podía ver tan sólo a uno 4 o 5 metros (estaba en el fondo de una duna) no fue agradable pues me sentí vulnerable. Pero bueno, no pasó nada! El bereber guaperas seguía fumando como una chimenea, haciendo tonterías y preparando los camellos. Volvimos todo juntos, con el alemán que quería que lo lleváramos hacia el norte. Pero si volvemos a Marrakech… se siente! Nos despedimos de los bereberes y volvimos al coche después de un desayuno pobre pero en el edificio que parecía un castillo, a un metro del desierto. Eran las 9 y media de la mañana, estábamos en el desierto del Sahara y la mañana siguiente habríamos tenido que estar en el aeropuerto de Marrakech. Pinchar una rueda habría podido ser dramático. Pero bueno, hay cosas peores así que en marcha. Esta vez tomamos la carretera hacia el sur, para cambiar de paisaje. Esta carretera tiene muchísimos menos pueblos que la del norte, de hecho está casi inhabitado todo el tramo. Cerca del desierto los hombres llevan vestidos todos negros y se ponen en el medio de la carretera para pararte pidiendo agua. Es impactante ver esos grandes manteles negros agitarse intentando ponerse en tu trayectoria para pararte. No teníamos mucha agua y había mucha gente pidiendo, pero no nos paramos. No sé si habría tenido que sentirme culpable, pero no podíamos hacer nada. La carretera es recta, los paisajes son lunares.. un par de años más tarde, descubrí que una película con Brad Pitt fue rodada justo ahí.. reconocí el sitio! Bueno, es un detalle que poco tiene que ver con este diario de viaje. Pasamos Ouarzazate y el restaurante donde comimos el primer día de viaje, pero aún quedaba una hora de luz y quisimos aprovecharla, porque el último tramo era el más lento con diferencia, ya que se tenía que cruzar otra vez el Atlas.

Llegamos hasta donde pudimos y nos paramos en un pueblo que me ha costado mucho luego averiguar cómo se llamaba. Aún, después de haberlo buscado por satélite, no estoy seguro. Puede que sea Ighrem n’ougdal, o más probablemente Agouim.

Había un hotel, el chaval insistió en enseñarnos la habitación antes de decirnos el precio. Es una costumbre marroquí, pero si no había alternativa, qué más nos daba? El hotel era el más cutre de toda mi vida. En la planta baja había como un comedor todo apagado con un escaparate con comida rancia. Nos preguntó si queríamos comer algo, mi madre no vio el “detalle” y dijo que si pero yo sentencié que no hacía falta. La habitación estaba sucia, pero bueno, habríamos dormido otra noche más con la ropa (yo tenía también una toalla para apoyar la cara a la almohada).

20 euros. Carísima. Pero bueno, habría valido mucho más si hubiéramos sabido que no iba a pasar aquella noche. Estoy buscando un enchufe para conectar el cargador e la cámara cuando mi madre vuelve del baño riéndose a carcajada y con arcadas de vómito. “El baño está lleno de mierda!” dice. No suele ser exagerada mi madre en sus comentarios, pero la arcada igual sobraba.. me asomo al baño (por suerte FUERA de la habitación), abro la puerta y me entran arcadas a mi también! Me entró la risa floja porque si que mi madre tenía razón! Habría tenido que sacar una foto de recuerdo! Había el retrete repleto de excrementos y unos cuantos también en el suelo, como cuando haces una bola de papel y la tiras a la papelera sin darle. Cerca del retrete, pero fuera!

Por suerte, yo puedo utilizar una botella de plástico, así que…problema resuelto. Damos una vuelta por el pueblo buscando un sitio de comida. Sí que lo había, pero tenía una pinta horrible que no nos atrevimos. No, no soy tiquismiquis, pero no estoy loco perdido. Llegamos a una tienda donde lo único que tenían eran unas galletas viejas y medio rancias. Sólo le quedaba un paquete. Caducaba el año anterior. No fue nuestra mejor cena, la verdad. Volvimos al hotel muertos de cansancio y nos acostamos que habrán sido las 9 de la tarde. De repente oímos tambores y música. Mi madre se viste e insiste en ir abajo, yo estaba durmiendo y no quise. Ella se fue sola pero volvió enseguida para obligarme a bajar. Tenía toooda la razón. Al lado, en un grande agujero escavado en el suelo, se estaba celebrando una fiesta. Los hombres por un lado, las mujeres por el otro y dentro un grupo de músicos con varios cantantes que emitían un sonido agudo que parecía un gallo enloquecido. Bailarinas y un bailarín. Todo el pueblo estaba ahí y nosotros, los únicos guiris.

Qué era? la inauguración de una casa? Habrían empezado a construir una a partir de aquel agujero? Yo empecé a sacar fotos pero muy escondido, me daba mucho palo.. me sentía como Indiana Jones en el templo maldito, cuando asiste a la ceremonia. Se levanta una figura importante del palco y se dirige hacia mi madre. Empieza a hablarle, o mejor, a soltarle palabras en inglés. Algo como Welcome, Wedding. Aaaa..!!! era una boda! Era el sitio más auténtico de todo el viaje y los tíos hablaban con mi madre, una mujer. La verdad es que hay bastante mala información en Europa acerca de este asunto. Le pregunto si puedo sacar fotos y él me contesta con una sonrisa y con un Welcome!

La boda fue impresionante, una auténtica boda bereber en un sitio en que los turistas no se paran (ya lo creo que no!) pero fue una verdadera suerte para nosotros. Trajes típicos, canciones bereberes, un baile muy raro hecho por las mujeres mientras que el hombre de blanco (el novio) bailaba solamente levantando los hombros y rodeando de vez en cuando. Quizás lo mejor que me pasó en mi vida viajando.

El día siguiente volvimos a Marrakech, pude orientarme bien por las carreteras (lo escribo con orgullo), dejamos el coche hecho un asco pero él hombre que nos lo alquiló ni lo quiso ver. Entro en el terminal y está todo muy moderno, blanco.. el bar super limpio y los bocatas tienen nombres españoles. Lo recuerdo perfectamente, pedí un “Español”, me lo comí y 16 horas después, en Alicante, tuve lo que no me había pasado en todo el viaje: una violentísima diarrea. No, no me da vergüenza decirlo, lo pasé mal y fue absurdo porque justo la salsa del bocadillo del aeropuerto me puso enfermo. Fatal! Solamente un comentario más: si os habéis asustado por haber leído de sitios sucios, es porque nosotros los elegimos. Marruecos ofrece sitios de mucho confort, limpios y se puede disfrutar de vacaciones pijas (en el sentido español, evidentemente) sin problemas. Marruecos satisface a todos,¡ garantizado!

marocco primo viaggio 01

Mujeres y niños pasean por un desierto de piedras

 marocco primo viaggio 02Pasando por la carretera nacional, se encuentran pueblos de barro y piedras

 marocco primo viaggio 03

Antes del amanecer, en el desierto del Sahara. En el fondo la jaima en la que dormimos

marocco primo viaggio 04

Una foto de la pista que nos condujo para llegar al desierto. Creo que envejecimos el coche de un año en los 45 minutos de tramo

marocco primo viaggio 07

Aquí me veis con un tuareg, así que yo también aparezco de vez en cuando

marocco primo viaggio 08

Boda bereber: las mujeres bailarinas esperan a que empiece la música

marocco primo viaggio 09

Dispuestas en un círculo al rededor de los músicos, las bailarinas empiezan a moverse despacio empezando a cantar

marocco primo viaggio 10

Es el atardecer en el desierto y los camellos descansan cerca de la tendópolis de jaimas

marocco primo viaggio 12 b

Todo se mueve al rededor del Grand Maestro, que dirige los bailes y la música

marocco primo viaggio 13

Un tuareg y su camello

 marocco primo viaggio 14

Un comerciante de Aïd ben Addou enseña sus productos con orgullo

  marocco primo viaggio 16

Sin prisa, los hombres del desierto se mueven por las dunas. Me dio la sensación de que siguen fascinados por el Sahara

marocco primo viaggio 17

Animales salvajes se mueven en el amanecer del desierto

marocco primo viaggio 20

Una caravana se mueve entre las dunas: los Reyes Magos existen!

marocco primo viaggio 24

Una mujer alrededor de una hoguera, donde los músicos tienden las pieles de sus tambores con el calor

marocco primo viaggio 25

Un tuareg paseando por el desierto. En el fondo, Argelia

marocco primo viaggio 26

Bereber fumando soloélsabequé

marocco primo viaggio 28

Músicos, cantantes y bailarinas moviéndose juntos en una típica boda bereber

marocco primo viaggio 31

Nuestras tres guías del desierto, quemando la basura de la noche anterior

marocco primo viaggio 35

El desierto no está vacío, sino esporádicamente poblado por nómadas que viven en jaimas

marocco primo viaggio 38

Un espectador asiste a la boda justo delante de mi

marocco primo viaggio 42

Bailarina bereber moviéndose al ritmo del tambor

marocco primo viaggio 44

Tuaregs preparando los camellos

marocco primo viaggio 45

A menos de un kilómetro de la nacional, se pueden encontrar pueblos hechos por barro y adobe, sin carreteras ni luz

marocco primo viaggio 48

Un tuareg me sonríe en el desierto Erg Chebbi

marocco primo viaggio 49

Un riachuelo rompe la roca seca en el desierto marroquí

marocco primo viaggio 55

Otra escena de la boda a la que tuvimos la suerte y la casualidad de asistir

marocco primo viaggio 56

Atardecer en la N10

marocco primo viaggio 57

Nuestro guía me hizo un gesto que no se interpretar

marocco primo viaggio 58

Un tuareg de Aïd ben Addou en la entrada del pueblo

marocco primo viaggio 59

Belleza marroquí

marocco primo viaggio 60

Un tuareg acercándose al pueblo desde su único acceso: el río seco que pasa al sur de Aïd ben Addou

marocco primo viaggio 61

Oasis entre montañas desérticas

Esta entrada fue publicada en Aïd Ben Addou - Desierto, Marruecos y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s