Acadia Natonal Park, Maine

Después de un par de semanas en Boston, llega mi primer fin de semana libre. Qué hago? Boston está a unas 4 horas de Nueva York, pero tengo prohibido este destino ya que mi novia habría venido a verme para descubrir la Gran Manzana conmigo. La verdad es que Boston es muy bonita, pero no hay mucho más en los alrededores. Pero por el norte, en Maine, hay un Parque Nacional, el Acadia National Park. Alquilé un coche a través de un portal que hace descuentos y fui a recogerlo en la Hertz del aeropuerto de Boston. Dirección: MAINE!


Era viernes por la tarde, acababa de trabajar y quería llegar a destinación antes de que anocheciera.. En la recepción de Hertz era todo bastante rápido y me dieron la llave con el número del aparcamiento donde estaba “mi” coche. Me acerqué con la maleta, no había nadie! 311.. 312.. 313! ahí está! Abrí el coche y el maletero, pero al sentarme dentro descubro que es uno de esos coches con embrague automático! Tuve que buscar alguien para poder entender cómo funcionaba el asunto, pero resultó muy fácil y el coche se movía solo, no hace falta ni practicar. También experimenté el cruise control, pero vamos, lo hay en todo el mundo y fue una novedad sólo para mí.
Las cadenas de radio americanas siempre ofrecen buena música y si no es así, es como si lo fuera ya que estaba solo, conduciendo un coche con una bandera USA en la matrícula en una highway rumbo a Maine! Por suerte el dueño del piso donde estaba alojando me dio un navegador satelital, había dibujado un mapa el día anterior pero no tenía muchos detalles y la verdad es que hacían falta! Había reservado el día de antes una habitación en un Motel justo fuera del parque. Iba un poco cansado y tuve el único problema con el coche automático.. estaba conduciendo por la carretera nacional cuando vi mi hotel justo al otro lado: como siempre pisé fuerte el embrague y a la vez le di un poco al freno, pero el embrague no existía! Pegué un frenazo que me habré dejado medio kilo de goma de neumático en el asfalto! Menudo susto! Por suerte no había nadie detrás, porque el coche pasó de 60 a 0 en un par de segundos! No tuve ni el instinto de dejar el freno, o sea.. lo tuve, pero el pie del embrague no, así que.. bueno, hay que tener cuidado, pero ya había pasado el peligro.
En la recepción estaba un hombre redondito y calvo que me entretuvo más de media hora hablándome de caza mientras que su hija, una delgadita con cara de heroinómana me quería ayudar con mi maleta. El tío era agradable pero yo tenía miedo de que sacase una escopeta, no estaba totalmente bien de la cabeza. La hija psicológicamente me inspiraba más confianza, pese a que le faltaban varios dientes. Al final me condujo a otro edificio de cartón, para enseñarme la habitación. La verdad es que todo eso molaba.. Estaba en un sitio lejano, hablando con gente que no había salido de su pueblo. Al poner la llave en la cerradura, me di cuenta que era más que nada simbólica porque se habría podido abrir también estornudando. No había escaleras, salías del umbral y estabas en la carretera. Todo muy USA. Me pegué una buena ducha y me acosté. El día siguiente me comí el desayuno comprado en Boston (leche y un par de plátanos) y fui a visitar esta isla-parque nacional.
Entrando, compré un pase anual válido en todos los parques nacionales de EEUU. Me valió unos 80 euros, pero le habría sacado provecho, además vale como coche, no como persona, es decir que pude por ejemplo entrar en el Grand Canyon National Park con otras personas en el coche sin que pagaran su parte.
Lo que más me sorprendió es que en los parques nacionales hay casas, pueblos y restaurantes. Yo me esperaba algo totalmente salvaje.. pues, estaba equivocado. Depende del parque!
Hay muchos puntos de interés, en Estados Unidos te lo organizan todo para que tú puedas disfrutar sin tener que organizar o decidir nada. Los panoramas mejores y los rincones más salvajes eran cómodamente alcanzables hasta para un minusválido. No os voy a contar que podríais ver en Acadia; a mí me gustó, además viajando solo siempre conoces a alguien. Un hindú que, con la escusa de hacerse sacar una foto, me estuvo hablando un buen rato, sin ser pesado.

Lo que más me da miedo viajando solo es hacer rutas de senderismo, ya que si te tuerces un tobillo o te rompes una pierna, ahí te quedas. Pero me arriesgué, además no había pasado hora sin que viera por lo menos un ser humano. Y no se alcanzan alturas impactantes, creo que la cima más alta es el Cadillac Mountain que hará unos 200 metros o menos.
En mi opinión Acadia mereció la pena, me sorprendió mucho la variedad de paisajes en tan poca distancia! Pasé un fin de semana alternativo explorando un poco la costa este no está mal. Claro que hay parques nacionales más espectaculares, yo visité Yellowstone, el Gran Canyon, el Bryce Canyon, lo Zion Canyon (en el Zion sólo pasé por la carretera, pero vi cosas) y la Monument Valley (que no es un parque nacional) y: si, son más impactantes. Pero están lejos de Boston y es impensable visitarlos en un week end!

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La vista desde la cima del Monte Cadillac, el más alto del Parque Nacional. Aunque le llamen “mountain” se trata más bien de una colina

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Es el atardecer y las rocas adquieren un poco de rosa. Se notan las pasarelas y los senderos de piedra levigada accesibles también en silla de rueda

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Una casa dentro de Acadia National Park.

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Además de ser una isla, Acadia tiene también ríos y laguitos

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Una postal un poco cutre, pero sale el primer coche con embrague automático que conduje en mi vida

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Una pedrera que acaba en el océano, en la bahía llamada WonderLand

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La gente se concentra en los puntos más estratégicos esperando el atardecer. Los “viewPoints” están bien señalados, como todos los demás puntos de interés del Parque

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Costa salvaje en el Atlántico

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Desde la cima del Monte Cadillac se puede admirar un lejano archipiélago

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Una gaviota goza del panorama cerca del Thunder Hole, llamado así por el sonido que las olas reproducen al estrellarse contra las rocas

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Padre e hijo sentados en un sitio que quizás a la madre no le habría hecho mucha gracia

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Rocas rojas y una playa de arena a un kilómetro de distancia

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La única playa de arena de Acadia National Park

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Las rocas levigadas recuerdan la potencia de las olas del océano

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Otro punto salvaje de la isla, aunque siempre muy cerca de la carretera principal

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Casa particular en el parque. Carreteras privadas garantizan intimidad y tranquilidad a los afortunados que viven en Acadia

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En Acadia hay también un loop, una carretera circular de sentido único. Si saltas un punto de interés, no hay vuelta atrás. No hay tráfico, pero los rangers tienen pinta de ser bastante estrictos con las normas

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El Atlántico, otra vez más

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Otra foto panorámica tomada en la cima del Monte Cadillac

 

 

 

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