Día 1: Edimburgo – Furnace

…y empieza el viaje!

Nos despertamos relativamente temprano y mi amiga nos acercó al aeropuerto de Edimburgo para recoger el coche que habíamos alquilado con Europcar. Yo estaba bastante nervioso porque nunca había conducido por la izquierda antes y habría tenido que hacer más de mil millas de ahí a una semana. El coche que había reservado era demasiado pequeño, así que lo cambiamos por uno más grande. No hay problemas en estos casos, ya que vas a contratar algo más caro. Siempre están disponibles en cambiar las cosas en un minuto, si decides pagar más. Me sentí un poco timado porque contraté un fiat panda y la tía de la ventanilla de Europcar dijo que el siguiente coche era un golf de los grandes; me aseguró que no tenía nada de gama entremedia. Al final resultó perfecto, porque teníamos muchos bultos, viajando con la niña. La tía nos intentó vender todos los seguros posibles, jugándose todas sus cartas. Al final contraté un servicio de grúas que me salió por unas 2 libras y medio más por día. Al devolver el coche, en principio tenía que pagar poco más que 200 libras para los 6 días de alquiler, pero al final la tía sacó una cuenta un poco rara y tuve que pagar casi 400. El coche de gama superior, la franquicia, el depósito lleno, la grúa y la opción de dejarlo en un sitio diferente (el aeropuerto de Glasgow). Aún así me pareció mucho dinero, pero sus explicaciones se hacían cada vez más incomprensibles: inglés cada vez más rápido, introducción del acento escocés, dibujillos absurdos para ayudarse con la explicación… no me intentes timar, que me llevo bien con las matemáticas! Pero sus garabatos eran más bien de prueba psiquiátrica. En fin, acabé la conversación con muchas perplejidades. No quiero desvelar el final, pero en la oficina de Glasgow, al final del viaje, hablé con la muchacha de turno que me devolvió unas 180 libras. Así que acabó bien la historia. Hay que estar pendientes y si hay algo que no entendemos, que nos lo repitan. Quedamos como tontos cuando nos timan, no cuando pedimos explicaciones, o no nos hemos enterado de algo. Y nunca es tarde para cerciorarnos.

Cargamos las maletas en el coche que ya estaba chispeando. Me figuraba fuese mucho más complicado conducir por la izquierda, me acostumbré rápidamente, pero hablo por mi porque seguro que habrá gente a la que le habrá costado más. Quizás lo más difícil para mí ha sido acostumbrarme al hecho que a mi izquierda el coche no se acaba con la ventanilla sino que hay otro metro de ancho por lo menos!

Cogimos la M9 y nos paramos a Linlithgow, un pueblo en un laguito con un castillo. Ahí nos dimos cuenta por primera vez que en Escocia te cobran por todo. Aparcamos en un aparcamiento público y por suerte era domingo, sino habría sido una libra mínimo. En casi todos los pueblos los aparcamientos son de pago, las máquinas no dan la vuelta y algunos son, además, bastante caros. Y el truco de aparcar en un supermercado muchas veces no vale porque te cobran hasta ahí. Por suerte no hay autopistas de peaje.. por lo menos!

01 linltihgow castle

El castillo de Linlithgow en su única parte visitable sin entrada. En Escocia cobran por todo, hasta los aparcamientos de los supermercados cerca de sitios de interés turístico.

Bajamos del coche bajo la lluvia y sólo nos asomamos al patio del castillo, cuya entrada valía bastante cara. Una mujer, alta poco más que mi hija Chiara, me vigilaba atentamente cuando empecé a sacar fotos del patio del castillo desde el cordón de la entrada. Sabía que la parte trasera del castillo daba al lago, así que me paré bajo un arco y pregunté a un chaval si había una carretera en la otra parte del lago desde la cual poder admirar el castillo. Me hizo gracia que el chico, en lugar que quedarse protegido por el arco, empezó a explicarme la carretera bajo la lluvia, parado a un metro del mismísimo arco. Ahí la lluvia no espanta a nadie. No llevaba paraguas ni chubasquero. Y lo peor es que no había carreteras, sólo la autovía. Así que de vista romántica, nada.

Saludamos y, antes de volver al coche, decidí concederme un café caliente y entré en un bar que alardeaba una pegatina de TripAdvisor. Otra cosa que tiene Escocia: todos los bares, Bed and Breakfast, restaurantes, etc, tienen la pegatina de TripAdvisor, así que más que una mención de calidad es más bien un adorno y nada más. Además el café era bastante malo y me cobraron 1.7 libras, que no es poco para un vaso de agua sucia. Al salir nos equivocamos de dirección así que perdimos tiempo, y acabamos comiendo unos bocadillos en el coche aparcados cerca de una granja, bajo una intensa lluvia.

cibo

A pocos metros de la autopista, en una carretera del campo, non paramos a comer sin movernos del coche

Por el camino visitamos por fuera el Buchanan Castle. Como otros castillos, también el Buchanan Castle es parte de un golf club. Entramos por el cancel del club y nos paramos con el coche a ver las ruinas del castillo, que más bien era un pequeño palacio fortificado. No bajamos del coche porqué estaba lloviendo y también porque había un perraco negro por vigilante que se acercó rápido hasta quedarse quieto a unos metros del coche, inmoble y fijándonos sin expresión.

buchanan

El Buchanan castle, un castillo privado en un campo de golf. De guardián, un perro mefistofélico que nos obligó a ver el castillo desde el coche. El perro y la lluvia.

Seguimos nuestra carretera hasta llegar al Loch Lomond and the Trossachs National Park, un parque nacional bastante bonito. Aunque habríamos tenido que tomar la carretera que subía el lago en su lado oeste, decidimos recorrer la carretera panorámica entre Rowardennan y Cashel, parándonos de vez en cuando para admirar los paisajes.

 loch lommond4 loch lommond3 loch lommond2 loch lommond1 loch lommond  El Loch Lomond es el primer lago que vimos, un ambiente salvaje donde la naturaleza se impone con sus fuerzas tanto a nivel de tierra como de agua. Creo si hubiésemos encontrado un día de sol, parte de la magia y de la atmósfera que dominan en este sitio se habrían estropeado: este sitio no llega a ser inhóspito pero si algo violento, con las nubes gordas y definidas y las capas de las montañas monocromáticas que se pierden en la lluvia.

La carretera efectivamente es muy bonita y llena de gente que, con chubasquero y mochila, pasea para luego acceder a un sendero. Me paré tres o cuatro veces para admirar el panorama.. lago, bosques y montañas, la vista lo tenía todo. El tiempo no acompañaba para nada pero yo creo que los mismos paisaje con un día de sol no ofrecen el mismo impacto emotivo. Las nubes no formaban un techo gris uniforme, eran al revés nubes gordas, definidas, agresivas. Si hubiera tenido más tiempo, habría sido interesante pasar un par de días en este maravilloso parque nacional. Pero teníamos el tiempo muy limitado y tuvimos que seguir. De hecho no habría sido posible darnos un paseo por los senderos ya que teníamos al bebé y la lluvia no nos habría dejado andar con un cochecito. Volvimos por la misma carretera hasta enlazarnos con la A82. Nos paramos (bajo la lluvia) en Luss, un pueblecito en el litoral opuesto a él de la carretera panorámica. Luss tendrá 3 calles como mucho, una iglesia con cementerio y una playa de rocas. Pese a la lluvia, había turistas paseando. Siempre destacan las flores y los jardines de las casas, llenos de colores, siempre perfectos. En fin, Luss no es nada del otro mundo.

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El pueblo de Luss en el lago Lomond. Algo turístico, no tiene nada más que 4 casas con un par de tiendas de souvenir, una pequeña iglesia gótica y un embarcadero para poder dar una vuelta por el lago. La lluvia y el viento pero sobre todo la falta de tiempo y nuestro bebé no nos permitieron vivir el lago desde la superficie.

Seguimos nuestra ruta y pasamos por el último pueblo antes de llegar a nuestro destino. Invereray merece una parada breve. Es un pequeño pueblo de pescadores (más bonito que Luss en mi opinión) en el Loch Fyne, que más que un Loch (lago) es un fiordo. Un museo del mar tiene amarados a dos barcos antiguos que le otorgan un buen toque pintoresco al litoral. El pueblo no tiene mucho más: una torre antigua (cerrada) y un par de callejones muy típicos. Yo creo que una parada de media hora merezca la pena totalmente. Otra vez más, no pagamos el aparcamiento simplemente porque era domingo.

inveraray1 inveraray

Inveraray es un pueblo en el Loch Fyne muy característico, con dos barcos antiguos en la orilla, una torre medieval y un par de callejones muy pintorescos.

Por las carreteras los escoceses van flechados, sobre todo si no hay tráfico. No son carreteras para correr mucho; hay prácticamente solamente curvas, cuestas y el asfalto está mojado. No había acabado el primer día y ya vimos dos coches bocabajo a unos metros de la carretera, con tanto de grúa para rescatarlos. Llegamos a Furnace y preguntamos por el Bed and Breakfast a unos obreros que nos indicaron bien la ubicación, además ya me estaba familiarizando con el acento escocés.

Aparcamos y una familia de chinos (madre, padre e hija) estaba esperando fuera de la puerta de nuestro mismo Bed and Breakfast. Me comentaron que son de Hong Kong (vale, no son chinos, ya lo sé) y que habían reservado una habitación pero que no había nadie en casa. Estaban llamando al móvil pero – decían – estaba apagado. Intentaron llamar 10 veces en un minuto, pero – digo yo – si está apagado no vas a solucionar nada! A los 5 minutos se acabó la espera, se abrió la puerta y salió del umbral la dueña (que muy probablemente estaba en el baño entonces). El Bed and Breakfast No 15 (así se llama) es muy bonito: la mujer es un poco hippie (un poco mucho) y muy simpática! La habitación estaba muy bien y además tenía una vista espectacular en el lago Fyne. Sólo había dos habitaciones así que estábamos nosotros en una y los chinos en la otra! Había tele, galletas y dulces en la habitación con tanto de cafetera y tal. Para qué, si por la mañana nos habríamos dado una de estos desayunos escoceses de millares de calorías? Me pegué una ducha caliente (después de mogollón de lluvia del tiempo, una caliente viene muy bien!) y cenamos en la habitación con embutidos y otras cosas. No había cuna para Chiara, así que tuvimos que dormir los tres en la misma cama.

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El Bed and Breakfast de Furnace, nuestro primer B&B en Escocia. La vista en el Loch Fyne era tan espectacular como el desayuno.

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